Nadando en Aguas Frías

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Ahora que lo pienso, mi exploración del Nado en Aguas Frías (NAF) empezó mucho antes de que yo me diera cuenta. Desde muy chico me gustó el agua en todas sus formas, pero sobre todo me gustó nadar en la naturaleza. Nadar Paisajes. Y lo hice bastante en mi juventud, exploré nadando de manera recreativa pero también un poco peligrosa, algunas aguas maravillosas. Hace algunos años en el vestuario de mi pile escuché que un compañero quería ir a Baradero a hacer “Aguas Abiertas” y eso me hizo rebotar contra el techo.
Descubrí que lo que yo hacía de chico, sólo y temerariamente, se podía hacer acompañado y en un contexto de seguridad. Y me anoté para Baradero, y como muchos ahí fue el inicio de un viaje de ida… aunque ese viaje tenía un límite. Y ese límite era el frío. La diversión se acababa en marzo y se “congelaba” hasta noviembre y yo quedaba sediento de aguas. Me había pasado todo el verano descubriendo nuevos paisajes, haciendo nuevos amigos, disfrutando vivencias hermosas, pero de golpe todo eso terminaba y había que esperar hasta el verano.
Un día un amigo que había conocido en Lapatagonesviedma carrera que se nada en febrero, me mandó a fines de marzo una foto donde se lo veía con traje de neoprene luego de cruzar el Nahuel Huapi en una carrera en marzo… ¡¿Cómo?! Se nada ahí!!! Y otra vez volví a rebotar contra el techo. Recuerdo que me mandó la foto a la noche, y ya no pude dormir.
Me levanté al otro día y empecé a buscar en Internet y descubrí que habían carreras por todos los lagos patagónicos que tanto amo, pero también por lugares del mundo insólitos con aguas tan frías que parecía imposible sobrevivir… y entonces también descubrí que había gente que nadaba esas aguas heladas, pero en cueros!!!
Por suerte el techo ya tiene un agujero, no me dolió la cabeza esta vez. Y yo quise, y soñé, e imaginé hacerlo, pero creí que era imposible, que era solamente una fantasía para mí hacer eso. Veía esa fotos, esos videos, a esos ultra deportistas perfectos y yo un simple mortal, no me había tocado la varita mágica.
Pero pasado el primer deslumbre miré la foto de uno de esos nadadores, uno muy famoso y mediático, y me dije… “pero este pibe tiene dos piernas y dos brazos igual que yo…” Hay inclusive una nadadora argentina que tiene una pierna menos que yo que ha nadado en la Antartida (wooow, vaya sueño)…y si ellos lo hacen… entonces yo también!!
Y comenzó un viaje muy solitario. Los grandes no tienen tiempo para nosotros, ellos están ocupados con sus propios desafíos no se molestan con los que quieren iniciarse. Pero eso no iba a detenerme. Me saqué unos pasajes en pleno invierno y allí fui… a fracasar.

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Y seguí viajando y fracasando, hasta que en uno de esos intentos, en una zambullida, fue un instante mágico que nunca olvidaré, con el agua a 8º me dí cuenta que no me moría, ése fue el pensamiento que se me cruzó. Y me pude relajar y disfrutar quince minutos del nado más intenso y placentero que jamás había tenido. Descubrí lo hermoso que se siente el agua fría en el cuerpo, y eso me sorprendió hasta extasiarme. Y cuando sentí eso y levanté la vista me dí cuenta que estaba en el medio de un paisaje increíble como es el Río Negro a la altura de Viedma/Patagones y que el Río ese día era para mí sólo, para que yo lo disfrutara en pleno invierno, pero que no me estaba dando cuenta por estar pensando en el frío…
La gente del lugar, parados en la orilla, algunos de ellos experimentados nadadores de aguas abiertas, me miraban atónitos. Habían visto un loco sumergirse en esas aguas de muerte y emerger un marciano nadador liberado!! De repente me había transformado para ellos en uno de esos superhéroes que me habían encandilado a mí. Y pensé que ya había descubierto la llave para el nado de invierno. Así que volví a sacarme otro pasaje y me fui a Villa la Angostura… sólo para fracasar nuevamente…
Volví de ese viaje muy angustiado. Había tenido una epifanía pero había sido muy breve. Demasiado. ¿Y si no era cierta?
Por “milagro” un NAF de Ushuaia, un mountruo de las aguas frías, me empezó a ayudar por celular. Iban y venían los whatsapp, yo había encontrado al fin alguien que estaba dispuesto a ayudarme con honestidad, con sinceridad, con afecto, alguien que entendía lo que estaba pasando y me tendía una mano amiga. A ella me aferré.
Era la mano de Walter Ruano, mano que me condujo sin darme cuenta a hacer un viaje final a Ushuaia con el fin poder dominar este hermoso juego, y coronándolo con un Cruce al Canal de Beagle nadando en cueros.

Yo pensaba que mi cruce iba a ser algo así como una meta final, una hazaña máxima de la cual jactarme para el resto de mi vida. Pero me dí cuenta que mi Cruce era una Llave. Una llave para abrir las puertas de cualquier lugar de nado, y entonces me dí cuenta que, habiendo las condiciones de seguridad correspondientes, yo podía nadar donde quisiera, cuando yo quisiera, sin importar el clima, el frío de agua, si era de día, de noche. Me dí cuenta que cuando quiera me puedo sacar la ropa y nadar.
Y mi mente volvió a despegar. Ahora sé que puedo nadar donde y cuando lo desee y eso es una libertad indescriptible. Es una certeza que calienta mi corazón y me da felicidad y alegría. También me dí cuenta que a mí me había costado mucho lograrlo, mucho dinero, mucho esfuerzo y además había hecho cosas muy peligrosas, hasta que alguien con amabilidad me ayudó a lograrlo y me condujo por un camino seguro y certero.
Eso hizo que me abocara a compartir lo que había aprendido y ayudar a otros a sacarse las mismas cadenas que yo tenía. Sospechaba que habían otros nadadores con el mismo fuego interno que yo, y que si los ayudaba estaba devolviendo la generosidad de Ruano, y a su vez estaba generando compañeros de nado, amigos con los que apoyarse a crecer o compartir futuras aventuras.
Eso me impulsó a hacer unas clínicas para ayudar a los que quiseran iniciarse en el nado frío y organizar la Carrera Helada, el 10 de julio de 2016 en Pilar.
Y de allí también se desprende la NAF Argentina, de un intento por juntar nadadores solidarios en una red de nado, de dar a conocer esta disciplina, y de abrir lugares inéditos de nado, con los nadadores locales mostrando sus aguas y ayudando a nadarlas con seguridad y compartirlas con generosidad.
Las aguas frías no son un fin en sí, son las llaves de la libertad del nadador.

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Camilo Pablo López
13 de Febrero de 1967 (49 años)

nafargentina@gmail.com

Gustavo
Gustavo
Gustavo García se dedica hace más de 15 años a la enseñanza de deportes acuáticos.

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